1 de julio de 2009

ENTREVISTA AL PRESIDENTE DE LA SEEC

“Los alumnos fallan en Lengua y en Inglés porque no tienen una base sólida en Latín y Griego”

“Cada vez que Europa se ha olvidado del Latín y el Griego ha experimentado un gran paso atrás. Ha rozado la barbarie, como le pasó en la Edad Media. Se salvó de ello en el Renacimiento, que fue un gran momento de esplendor”

Jaime Siles Ruiz, presidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos (SEEC)

Por Adrián Arcos (adrian@magisnet.com) [MAGISNET] Última actualización 30/06/2009

El presidente de la SEEC considera que el Latín y el Griego proporcionan al alumno una mayor facilidad para aprender otras lenguas y le ayudan a redactar de forma correcta y precisa.
Se muestra como un gran defensor de la enseñanza integral, intelectual y lingüística de los alumnos. Pero para ello defiende las grandes disciplinas que “educan en un conocimiento para siempre”. Jaime Siles nos da una visión de la importancia que tienen el Latín y el Griego y advierte del empobrecimiento intelectual que conlleva el abandono de las Humanidades.

¿Qué tipo de formación aporta la enseñanza del Latín y el Griego?
El Latín y el Griego ponen al alma joven en contacto con la cultura de verdad. No con la subcultura, sino con la cultura en toda su profundidad, en todo lo que tiene de lenguaje, de signo, de icono, de religión, de filosofía y de pensamiento político. En política, la Constitución de Atenas, Las Leyes y La República son textos clásicos de la historia universal, que todos los estadistas del mundo han leído. Americanos como Jefferson vinieron a Europa para estudiar precisamente estos documentos. De igual forma hicieron los hombres de la Enciclopedia y de la Revolución Francesa, como Diderot y D’Alambert. También Voltaire y Rousseau.

Entonces, ¿de qué se le priva a un alumno que no conoce Latín ni Griego?
Se le priva de una mecánica mental importante como es el conocimiento del lenguaje; la representación de la realidad; la capacidad expresiva, retórica y dialéctica; la posible discusión dialógica, que en una democracia es fundamental. Y se le priva, asimismo, de todos los referentes que han formado la cultura universal, desde la mitología clásica hasta las ideas políticas mismas que nos han hecho llegar hasta donde estamos.

¿Tenían entonces una formación mucho más completa los alumnos de antes?
Hoy, los alumnos fallan en español, inglés y en otras lenguas, porque no tienen una base sólida ni en Latín ni en Griego. Se escribe mucho mejor cuando se conocen bien las otras lenguas, especialmente aquéllas de las que venimos. Se dicen menos barbaridades, se es mucho más preciso y exacto en el lenguaje. También los nombres de los insectos en la entomología, los nombres de las plantas en la botánica, los términos médicos, los de la farmacia, del derecho, todos son términos latinos y griegos. Antes los alumnos, simplemente con sus conocimientos medios de Latín y Griego podían saber lo que significaban. Hoy tienen que recurrir al diccionario. Además, si un niño entra en el Museo del Prado sin conocer la mitología clásica, es difícil que sepa identificar de qué trata un cuadro.

Aunque en principio pueda parecer lógico, ¿está realmente demostrado que un alumno que estudia Latín aprende mejor el Inglés?
Está hiperdemostrado, porque todos los profesores de Clásicas son plurilingües, entre otras cosas, porque nuestra bibliografía está en inglés, francés, italiano y alemán, que son las lenguas en que siempre los filólogos clásicos han podido tener acceso a las fuentes. Es una propedéutica eminente para el conocimiento de las lenguas extranjeras.

En la actualidad están surgiendo nuevas asignaturas que se suponen que son más necesarias para la sociedad en la que vivimos.
La pedagogía debe saber distinguir lo que es una adquisición para siempre –que es como definía la historia Tucídides– de lo que es puramente anecdótico e instantáneo. Yo creo que a la juventud hay que educarla en el conocimiento para siempre, en las grandes disciplinas, en aquellas cuyas consecuencias conocemos. No podemos experimentar. Esas asignaturas nuevas están perfectamente dentro de la filología clásica, leyéndose la Constitución de Atenas, el estoicismo rodio medio, La República, Las Leyes de Platón, o la obra De Officiis de Cicerón.

Ahora que la enseñanza se desarrolla por competencias en lugar de por conocimientos, ¿qué papel desempeñan las lenguas clásicas?
Ese es un gran error, porque no puede haber competencia que no lleve incluido un conocimiento. Conocer es reconocer. No se puede conocer nada que no se haya conocido previamente. Si no se tienen unos datos dentro de sí, una mecánica intelectual, una mente entrenada, no se puede progresar intelectualmente.

En cualquier caso, ¿qué competencias desarrollan?
Una competencia lingüística, dialéctica, retórica, lógica, gramatical, filosófica y dialógica. Fíjese en lo que le acabo de decir. Podríamos incluir hasta la competencia legislativa, puesto que el lenguaje escrito del derecho también entra aquí.

LAS FRASES
  • Formación
“No sólo se pone al alumno en contacto con la cultura antigua, sino que el trabajo de un texto le enseña a verbalizar la realidad, a representarse lingüísticamente el mundo”.
  • Las raíces de Europa
“El conocimiento de la filosofía política griega y de la cultura clásica latina, especialmente el derecho, es lo que ha fundado Europa. Nuestras raíces son exactamente eso, lo que nos diferencia de otras culturas. Renunciar a esos orígenes es adulterar nuestra propia identidad, pero sobre todo es ignorar nuestra propia historia, nos deja cojos, nos deja mancos”.
  • Un gran paso atrás
“Cada vez que Europa se ha olvidado del Latín y el Griego ha experimentado un gran paso atrás. Ha rozado la barbarie, como le pasó en la Edad Media. Se salvó de ello en el Renacimiento, que fue un gran momento de esplendor”.
  • Grandes filólogos clásicos
“Ha habido importantísimos filólogos clásicos, como Nietzsche en Alemania. En España, Miguel de Unamuno, Fray Luis de León o Quevedo”.
  • Las Humanidades
“Cuando perdemos de vista las llamadas Ciencias Humanas o del espíritu nos empobrecemos notabilísimamente, porque son las que nos dan nuestra identidad como seres humanos, las que nos dicen de dónde venimos, quiénes somos y adónde vamos”.

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El portavoz andaluz, José Mª Maestre, también realiza una especie de autocrítica, ya que él considera “fundamental cambiar el método de enseñanza de las lenguas clásicas de manera que hagamos ver que son lenguas modernas”. Según Maestre, “habría que crear asignaturas que fueran compatibles con el Latín y el Griego, pero que tuvieran que ver, por ejemplo, con la terminología grecolatina de la Ciencia y la Medicina o con el Latín jurídico, es decir, contenidos que realmente sirvan a los alumnos actuales”.



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